lunes, 15 de noviembre de 2010

Antonio Amador José Nariño y Bernardo Álvarez del Casal

Antonio Amador José Nariño y Bernardo Álvarez del Casal (Santafé, 9 de abril de 1765-Villa de Leyva, 13 de diciembre de 1823). Periodista, político y militar neogranadino de destacada actuación en los albores de la independencia del Virreinato de Nueva Granada. Junto a Pedro Fermín de Vargas, Francisco de Miranda, José Cortés Madariaga y Francisco Antonio de Santacruz y Espejo se le considera precursor de la emancipación de las colonias neogranadinas del Imperio español.
La vida de Antonio Nariño fue larga y accidentada. La traducción y publicación clandestina (al parecer el 15 de diciembre de 1793) de la Declaración de los Derechos del Hombre, incendiario documento originado en Francia cuya circulación había sido prohibida en las colonias españolas por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, lo llevó a prisión en Santafé (29 de agosto de 1794) y posteriormente al exilio como reo de alta traición (30 de octubre de 1795). Aprovechando un descuido a su llegada a Cádiz, escala de un viaje con destino final en África, se dio a la fuga para permanecer por corto tiempo en Europa antes de regresar en secreto a Santafé (abril de 1797), en donde después de un constante acoso a sus familiares por algunos meses convino en entregarse voluntariamente (julio de 1797) al virrey Pedro Mendinueta, confiado en que pronto obtendría su libertad a cambio de la información que ofreció proporcionar. Esta información hacía relación a la conspiración que él con varia gente de socorro y antiguos miembros de la insurrección comunera ocultos en la Provincia de Casanare habían coordinado, y que consistía en derrocar el régimen virreinal apoyando y facilitando la invasión de un ejército británico, que entraría por el río Orinoco, se asentaría en Trinidad en la Provincia de Casanare y desde allí atacaría a Santafé de Bogotá, teniendo en cuenta que las tropas virreinales se ubicaban protegiendo las fronteras en Darién, Caribe y Riohacha, y no había fuerzas significativas que protegieran el flanco oriental de los Llanos.[1] Contra lo que esperaba, se le mantuvo en prisión por varios años hasta cuando finalmente el virrey accedió a mejorar sus condiciones temiendo su próxima muerte y permitió que se trasladara con su familia a una hacienda en inmediaciones de Santafé (mayo de 1803). Allá permaneció en reclusión domiciliaria hasta que en noviembre de 1809 fue nuevamente apresado bajo sospechas de hacer parte de una conspiración contra el gobierno. Remitido a Cartagena, quedó confinado en prisión hasta principios de junio de 1810, cuando la junta provincial de gobierno establecida desde el 22 marzo anterior atendió su solicitud de libertad bajo fianza gracias a las gestiones del comisionado regio Antonio Villavicencio y a la ayuda de su amigo y favorecedor Enrique Somoyar en la consecución de fiadores. En diciembre de 1810, Nariño regresó a Santafé a tiempo para participar en la organización del Congreso de las Provincias de la Nueva Granada que se instaló el día 22 del mismo mes y del que fue designado secretario. En tal condición contribuyó a contener las aspiraciones separatistas de Cartagena.
Mimado por lo más selecto de la sociedad santafereña a la que pertenecía por nacimiento, insuperablemente ilustrado entre sus contemporáneos a través de constantes y variadas lecturas, y siempre en los mejores términos con las autoridades virreinales, Antonio Nariño se encaminó desde muy temprano a actividades políticas que supo combinar con exitosas especulaciones financieras y comerciales que lo llevaron a acumular una fortuna en el transcurso de pocos años. Llevandolo a ser presidente de Cundinamarca.
Achacoso en cuerpo y alma, un Nariño envejecido dejó la capital el 8 de agosto de 1823 en viaje que esta vez no habría de tener regreso. Pasó una temporada en el poblado de Ráquira antes de tomar residencia en la cercana Villa de Leyva desde principios de octubre. Allá murió en diciembre 13 de 1823 y sus despojos recibieron sepultura en esa misma población. Tenía 58 años cumplidos.
         

Antonia Santos

Antonia Santos
Pinchote, Santander, 1782 - Socorro, 1819) Heroína de la independencia colombiana. Su infancia transcurrió en la provincia del Socorro, región que ya en 1781 había vivido el movimiento insurreccional de los Comuneros. En ese ambiente de rebeldía creció Antonia, en el seno de una familia que apoyó abiertamente la causa independentista desde el primer momento. Dedicada desde joven a las labores agrícolas, recibió la rudimentaria educación propia de las mujeres de su tiempo.

Antonia Santos
En esa época se conformaron una serie de grupos guerrilleros para luchar contra los españoles realistas; estas guerrillas combatieron el Régimen del Terror y apoyaron al ejército patriota en la Campaña Libertadora de 1819. Antonia Santos organizó y sostuvo la guerrilla de Coromoro, convirtiendo su hacienda El Hatillo en centro de operaciones del grupo. La actuación de esta guerrilla (liderada por su hermano Fernando Santos, José Gabriel Tobar, Camilo Gaona y José Manuel Ruiz, entre otros cabecillas) fue decisiva para las victorias del Pantano de Vargas y de Boyacá, puesto que impidió el paso de las tropas que iban en ayuda de los españoles.
El 12 de julio de 1816, un destacamento militar español comandado por el capitán Pedro Agustín Vargas se presentó sorpresivamente en la hacienda El Hatillo. Las tropas españolas apresaron a Antonia Santos, su hermano Santiago y otros familiares y sirvientes de la familia, y los trasladaron hasta Socorro, donde fueron encarcelados. Antonia fue sentenciada a muerte el día 16 de julio, y ejecutada el 28 del mismo mes en la plaza pública, junto con los próceres Isidro Bravo y Pascual Becerra. La noticia de su muerte exacerbó aún más los ánimos de los grupos guerrilleros, quienes juraron continuar la lucha en su nombre.

Manuela Saenz

Manuela Sáenz Aispiuru ,nacida en Quito, Ecuador, el 27 de diciembre de 1797; muerta en  Paita, Perú, el 23 de noviembre de 1856 fue una destacada patriota ecuatoriana, además de ser compañera sentimental de Simón Bolívar y reconocida como heroína de la independencia. Es conocida también como Libertadora del Libertador, esto corrobora lo que siempre dice  Mr. Amaya “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”.
Manuelita es también reconocida por tener una recia voluntad y lo  demuestra  participando en la revuelta de Quito el 9 de Agosto de 1809 a los 12años. También a esta edad ella se une a las fuerzas revolucionarias emancipadoras.
En 1814, a los 17 años fue enviada a un convento para que fuera educada como todas las señoritas en Quito. Pero la inquieta personalidad de la heroína no permitiría este reposo, y en poco tiempo se enamoró de Fausto D’elhuyary, con quien huye del convento. Este amor fue bastante inestable y frugale, ya que, en 1817 o 18 (aparecen dos fechas), ella contrajo matrimonio con el médico inglés James Thorne, hombre que le doblaba la edad, pero quien era muy adinerado. Él estaba realmente enamorado de la joven y le perdonó sus infidelidades y sus andanzas políticas.
    Un año después la conflictiva pareja llegó a Lima, donde Manuelita inició frecuentes tertulias revolucionarias. Esa era su vida social. En julio 28 de 1821, Manuelita estuvo allí cuando se declaró la independencia  contra el virrey del Perú y participó de lleno en todo el proceso. Fue debido a sus servicios patriotas y a su valor que se le dio en 1822 la condecoración “Caballero de la Orden del Sol” que en una banda blanca con borla de oro y en una medalla reza “al patriotismo de las más sensibles”.
Al cabo del tiempo en 1822, después de separarse de su marido y en una visita a Quito conoce a Simón Bolívar, en su entrada triunfal a esta ciudad, el 16 de junio de 1822. De allí en adelante se vuelven inseparables, ya que, comparten los mismos ideales de libertad. Ella no solo es una guerrera, lo acompaña en la gesta libertadora de Perú, monta a caballo, supera dificultades, aplaca levantamientos y ayuda permaneciendo en el cuartel general, algunas veces en lima, otras en Trujillo. El amor del libertador crece a la vez que la gesta libertadora y en momento de ausencia escribe con mucho sentimiento cartas a Manuelita  “como esta del 20 de abril de 1825: "Mi bella y buena Manuela: Cada momento estoy pensando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajo los auspicios de la inocencia y el honor. Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación por ti; porque te debes reconciliar con quien no amabas; y yo porque debo separarme de quien idolatro Sí, te idolatro hoy más que nunca jamás. Al arrancarme de tu amor y de tu posesión se me ha multiplicado el sentimiento de todos los encantos de tu alma y de tu corazón divino, de ese corazón sin modelo".
En el año 1827 es apresada en Perú y es enviada al destierro, es así como llega a Bogotá y allí llega el libertador y viven en lo que hoy se llama la quinta de Bolívar.
En 1828 con ayuda de Manuela el libertador se salva de un atentado dirigido por Pedro Carrujo. Es allí donde recibe el nombre de Libertadora del libertador, calificativo que le dio el propio Bolívar. En 1830, se encontraba en Guaduas y allí se entera de la muerte de Libertador. Es perseguida, sus bienes son confiscados, no puede regresar a Quito y en  Paita Perú en 1856 contrae difteria, muere y su cuerpo fue cremado para evitar contagio. Su reconocimiento se hace el año 1988, en el cementerio de esa ciudad, al encontrarse en ese lugar la medalla que siempre le acompañó.

Policarpa Salavarrieta

Policarpa Salavarrieta nacida en  Guaduas, 26 de enero de 1795 en Santafé, 14 de noviembre de 1817 fue una heroína de la independencia de Colombia, también conocida como La Pola, actuó como espía de las fuerzas independentistas y murió fusilada en Santafé durante la Reconquista Española.
En 1798 la familia Salavarrieta se trasladó a Santafé de Bogotá, a la parroquia de Santa Bárbara. El padre, la madre y dos hermanos (María Ignacia, la mayor, y Eduardo, el menor) murieron entre agosto y septiembre de 1802, a consecuencia de la epidemia de viruela negra que se extendió por la capital virreinal. Los afligidos hijos y hermanos tuvieron que cerrar la casa, pues estaba infectada, y buscar la forma de sobrevivir: José María y Manuel ingresaron a la comunidad agustina; Ramón y Francisco Antonio se emplearon como peones en una finca ubicada en Tena; la hermana mayor, Catarina, se hizo cargo de los dos menores, Policarpa y Bibiano, y en 1804 se residenciaron nuevamente en Guaduas, en la casa de Margarita Beltrán, hermana de Manuela Beltrán y madrina de Catarina. Al cabo de un tiempo, la mayor de los Salavarrieta contrajo matrimonio con Domingo García y sus dos hermanos fueron a vivir con ella.
La Pola en si es una heroína colombiana y sin ella nunca hubiéramos llegado a lo que hoy podemos llamar Colombia y como cualquier otra mujer o héroe de la patria tiene frases cèlebres que invitan a la reflexión. Algunas de ellas dichas antes de ser fusilada: Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería hoy vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad!". "Ved que aunque mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más, y no olvidéis este ejemplo”. Otras frases de ella son: "¡Venganza, compatriotas y muerte a los tiranos!", “Vosotros sois los tigres y en breve seréis corderos; hoy os complacéis con los sufrimientos de vuestras inermes víctimas, y en breve, cuando suene la resurrección de la patria, os arrastraréis hasta el barro, como lo tenéis de costumbre." A través de estas simbólicas frases observamos el carácter fuerte y patriótico, de una mujer que tuvo la visión de un país que hoy en día se debate entre la corrupción, la violencia y la falta de conciencia política. Que diferente serìa el país si desde ese entonces hubiera una verdadera libertad.